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Cómo se orientan las tortugas marinas con el campo magnético

Las tortugas marinas obtienen del campo magnético pistas de dirección y posición. La experiencia, las olas, las corrientes y la luz también intervienen.

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Tortuga boba nada bajo el agua entre peces
Crédito de la imagen: ukanda (Upendra Kanda), vía Wikimedia Commons · Licencia: Creative Commons Attribution 2.0 Generic · Copia local redimensionada y comprimida · Contexto: Fotografía representativa de 2006 de una tortuga boba nadando en un acuario. No muestra a un animal de los experimentos citados ni constituye evidencia visual de magnetorrecepción. · Ajustes: Recortada a 40:21, redimensionada, comprimida en WebP y sin metadatos; obra derivada bajo CC BY 2.0.

Una cría de Caretta caretta nacida en Florida entra al mar antes de su primera migración. Aun así, distingue campos magnéticos de distintas zonas oceánicas. Los experimentos indican que usa el campo terrestre para orientarse, aunque el sistema es más complejo que un “GPS natural”.

Mapa y brújula no son lo mismo

La brújula magnética permite mantener un rumbo; el mapa magnético aporta información sobre la posición. La inclinación y la intensidad del campo cambian entre regiones, y algunas tortugas reconocen combinaciones de ambas como firmas geográficas. “Mapa” es un término científico: no significa que el animal vea líneas invisibles ni conozca coordenadas exactas.

Qué saben las crías sin haber migrado

Las crías de Caretta caretta —especie conocida según la región como caguama, cabezona o boba— responden a firmas magnéticas presentes a lo largo de su ruta por el Atlántico Norte. En el laboratorio, ajustaron la dirección de un modo que favorecería su permanencia en aguas adecuadas. Como aún no habían migrado, estas respuestas se consideran heredadas.

Eso no equivale a decir que todo esté determinado únicamente por los genes. La revisión científica de 2022 indica que el campo presente durante el desarrollo puede influir en la respuesta posterior; las experiencias tempranas también pueden intervenir. Lo heredado y lo aprendido pueden formar parte del mismo sistema.

Una firma magnética también se aprende

Un estudio publicado en Nature en 2025 trabajó con juveniles de la especie. Durante dos meses, cada uno pasó el mismo tiempo en dos campos magnéticos simulados, pero recibió alimento solo en uno. Después, ya sin comida, los animales pasaron más tiempo mostrando una conducta de anticipación al alimento —movimientos vigorosos de las aletas y el cuerpo— cuando se reprodujo el campo asociado con la comida.

El patrón apareció con cinco pares de campos. Los animales respondieron a la combinación de inclinación e intensidad, no a una sola característica. El estudio mostró aprendizaje en cautiverio, pero no que esa memoria guíe el regreso a una zona de alimentación en libertad.

Otras señales también participan en el viaje

Las pistas magnéticas forman parte de un conjunto más amplio. En la playa, las crías buscan el horizonte luminoso del mar; en el agua, nadar contra las olas suele llevarlas mar adentro. Más lejos, las corrientes las transportan mientras corrigen parte del rumbo.

En un experimento de 2011, 24 hembras adultas de tortuga verde (Chelonia mydas) fueron desplazadas unos 200 kilómetros. Las que llevaban un imán sobre la cabeza durante el regreso navegaron con menor eficiencia al acercarse a menos de 50 kilómetros de la isla, pero no lejos de ella. El estudio evaluó otra especie, otra edad y otra tarea, así que no permite generalizar a todas las tortugas marinas.

Lo que todavía no sabemos

Los campos oscilantes de radiofrecuencia no alteraron la discriminación aprendida entre firmas, pero desorganizaron la orientación de crías recién nacidas en otra prueba que exigía mapa y brújula. La comparación apunta a mecanismos distintos, aunque todavía no se conoce el receptor exacto ni el proceso físico completo. El experimento no evaluó teléfonos, redes Wi-Fi ni aparatos domésticos.

La captura incidental en la pesca sigue siendo la principal amenaza mundial para la caguama o tortuga boba. En las playas, la iluminación artificial puede desorientar a crías y hembras: es un problema visual, no magnético. Reducirla conforme a las normas locales y apoyar medidas contra la captura incidental son acciones concretas de protección.

Preguntas frecuentes

¿Las tortugas marinas tienen un GPS natural?
No en sentido literal. Pueden obtener información de dirección y posición a partir del campo magnético, pero no se ha demostrado que manejen coordenadas exactas. Además, combinan esas señales con olas, luz, corrientes y posiblemente otros indicios.
¿Las tortugas nacen sabiendo su ruta o la aprenden?
Hay respuestas heredadas y aprendizajes. Las crías de caguama muestran respuestas regionales antes de su primera migración, mientras que juveniles en cautiverio aprendieron a asociar firmas magnéticas con alimento. La experiencia temprana también puede modificar el sistema.
¿Se conoce el órgano con el que perciben el campo magnético?
Todavía no. Los experimentos respaldan mecanismos diferentes para la brújula y el mapa magnéticos, pero no han identificado de manera concluyente el receptor, su ubicación ni el proceso físico completo.

Referencias